La ley del silencio

Un silencio absoluto es lo que predomina en mi vida, en más de un aspecto. Silencio bloguero, pues no escribo en ninguno de mis blogs desde hace eones y, silencio crítico, pues eso es lo que suelo recibir al mostrar mis cosas.

Creo que va siendo hora de romper ese silencio. Por lo que voy a recuperar este blog como diario de bitácora, o directamente un diario. Aunque creo que más bien será otra forma de hablarle a la pared. Sí, suelo tener conversaciones sola en las que mis únicos oyentes son la pared, yo misma y de vez en cuando el gato. Así que ahora voy a tener otro “oyente”, el blog. Voy a escribir mis dudas existenciales y mis penurias como artista fracasada, para que dentro de un tiempo pueda volver a leerme y decir: ¡Mira qué bien estaba entonces! (Es otra ley de mi vida: el 90% de las veces voy a peor.)

Pero bueno… como se supone que es un “blog artístico” acompañaré cada entrada con un dibujo/ilustración/pintura. No me voy a preocupar del nivel de las mismas. Algunas estarán mejor, otras peor. Y si gusta, o es odiada, según la ley del silencio de mi vida, nunca lo sabré. Aunque siendo realistas, no podrá hacer ni lo uno ni lo otro porque posiblemente se pierda en el limbo de internet y nadie las vea. Al limbo, como buena “Nada”, también tiene fama de ser un sitio silencioso, así que estarán como en casa.

¿Por qué esa especie de obsesión con el silencio? Pues porque es la que tengo. Estoy un poco harta de escuchar y leer que debo escuchar y aprender de las críticas que me hacen. ¿¡Pero qué demonios se hace cuando lo que se recibe es silencio absoluto!? ¿Cómo se debe tomar uno la falta de respuesta ante todo?: ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Mal? ¿Acaso soy invisible? No tengo ni idea. Voy en un constante ensaño y error artístico, intentando cosas nuevas y estilos diferentes, para ver si alguno enciende algún tipo de mecanismo y pueda recibir algún estímulo. No lo sé. Quizá la solución sea que me olvide de mostrar mi arte (pienso en mi Instagram, su silencio y sus constantes 13-16 likes), o simplemente de abandonar la idea de ser artista.

Abandonar… Esa es una idea que mi cabezonería no me deja, aunque luego lo piense cada dos por tres. Por eso, entre en silencio y mi testarudez me he acordado de esa escena final de La ley del silencio (On the waterfront, 1954), en la que Marlon Brando se presenta estoicamente a trabajar como estibador del puerto contra todo pronóstico y después de haber recibido una soberana paliza. Me siento un poco así. Los fracasos, la falta de éxitos y en mi caso, la incertidumbre de no saber exactamente qué cosecho (el silencio), me dan una paliza casi diaria. Pero ahí voy yo, rota, con la autoestima por los suelos, a seguir haciendo fila para ver si me aceptan en ese mundo cruel y despiadado que es la estiba el arte.

la ley del silencio2

Estudio de un fotograma de la película La ley del silencio (digital)

Imagen que acompaña estas líneas: Estudio (2-3h) de un fotograma de la película, específicamente de la escena mencionada. Y sí, ya sé que el personaje no se parece a Marlon Brando ni de lejos. El retrato es algo que todavía tengo que mejorar un montón. Pero la idea que tenía en mente era plasmar la esencia de la escena. A mi personaje parece que le han dado una paliza mayor.

 

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Lo que hace el aburrimiento.

Y la falta de inspiración. Todo sea dicho, pero… ¿quién era aquel que decía «que la inspiración te pille trabajando»? ¿Picasso? Creo que sí, que fue él. Dijese quien lo dijese, he seguido su ejemplo. Y como he estado falta de ideas buenas, he seguido pintando y dibujando, mientras me ponía al día en los canales de los dibujantes y pintores que sigo por youtube. La cosa es no parar de dibujar y seguir practicando. Sólo he hecho garabatos feos, pero ahí están. Más tarde se convertirán en los abuelos de los garabatos bonitos.

Anoche por fin, parece que por fin mi inspiración volvió. Y esta mañana, gracias a la ducha, ha vuelto del todo. (El por qué se me ocurran las mejores ideas debajo del agua es todo un misterio). Se me han ocurrido nuevas ideas para las entradas, nuevos experimentos de pintura y un par de ideas para una especie de cómic que estoy haciendo. Y llevo todo el día adelantando algo de material para que pueda hacer la entrada diaria y no me apure tanto el tiempo de dibujar, escanear (si es necesario) y escribir unas líneas.

Me estoy dando cuenta que me han vuelto las ideas de dibujo, pero la inspiración para escribir sigue de paseo. Perdonadme.

Ahora sólo intentaré que los próximos días sean así:

Pinta como una loca

Pinta como una loca. (Animación)

Y no como este fin de semana, que me lo he pasado tal que así:

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Haciendo tortitas como una loca. (Animación)

Como podéis ver, me ha dado por dibujarme en versión GIF. A lo mejor saco algo curioso de este experimento… Quién sabe.

No tengo perdón.

Primera semana y primera semana que fallo más que una escopeta de caña. Tras esas “magníficas” dos primeras entradas, se me fue la inspiración. Y de qué manera.

He estado dibujando, sí. Pero no os creáis que he hecho gran cosa. He dibujado cabecitas estilo Loomis para practicar. Y dos o tres concept arts o bocetos… o a saber cómo catalogo eso. A cada cual peor. Espero que sea una etapa transitoria o mal voy.

Sin embargo, anoche me puse a garabatear una yubarta, gubarte o ballena jorobada; como la prefiráis llamar. Porque sí, porque me gustan mucho los cetáceos. Los animales en general me encantan. Pero la ballena jorobada es mi preferida, porque es bonita, majestuosa y porque los tubérculos (esas protuberancias que tiene) y las lapas que suele tener pegadas me hacen muchísima gracia. En fin, que me gusta la ballena y me ha dado por dibujarla.

ballena-jorobada

Ballena jorobada. (Digital)

Aunque a simple vista a lo mejor no lo parezca, es un dibujo digital. Simplemente es que me gusta el “toque clásico”, por decirlo de alguna manera. Me gusta el efecto lápiz. Y el programa que uso generalmente (el MediBang Pro) tiene un lápiz (uno llamado portaminas), que me gusta bastante el efecto que da, muy natural.

Espero no seguir fallando tanto. Además, me estoy dando cuenta de que voy a tener que organizarme un poco más las entradas. Ya que no me da tiempo a dibujar algo decente, terminarlo, escanearlo si hace falta y escribir una entrada sobre ello. A ver cómo lo hago.

La triste realidad de mi vida.

Un poco más y fallo el segundo día. ¡Qué bien empiezo! Pero he tenido problemas técnicos. El explorador se me cierra solo a saber por qué, cada dos por tres. Esta es la tercera vez que abro wordpress a intentar escribir estas líneas. Para colmo, no tenía pensado subir el dibujo que adjunto con estas líneas, sino otro. Pero he tenido la necesidad de hacer este, aunque sea deprisa y corriendo. Porque es una realidad de mi vida. Una realidad con la que tengo que convivir y la que tengo que superar o poner remedio de algún modo.

Resulta que me ha tocado vivir en un ambiente en el que ser artista está pseudo-prohibido. ¡Pero sólo si te quieres dedicar a ello profesionalmente! Si tienes más de la mitad de la vida resuelta y te dedicas al arte como hobby, bienvenido seas. Pero si no, pierdes el tiempo o deberías dedicar tu esfuerzo en hacer algo más productivo.

frustracion

Yo solo pinto garabatos en una esquina. (Digital)

La historia es que hay un miembro de mi familia que pinta. Pero ella reúne las condiciones anteriormente citadas, así que sin problemas. Y ella se promociona a nivel familiar/amigos un montón. Toda la casa está llenándose de sus cuadros, poco a poco, como una plaga silenciosa. Y cada que hay visita, hay un tour al más estilo museo. Ese es el ambiente. Cada vez que a mí se me ocurre decir que yo también pinto, misteriosamente siempre hay un silencio incómodo (de esos en los que pasan las plantas rodadoras típicas del desierto) y nadie me da credibilidad. Y cuando se me ocurre enseñar muestras, todo se reduce a “Ah… Tú también pintas…” o “Mira, otra con habilidad”. Pero la realidad es que se queda ahí y las concentraciones siguen centradas en la misma persona. Yo, soy un ser en la sombra y de la sombra no salgo. No porque no quiera salir, sino porque la sombra parece ser tan parte de mí como mis brazos o mis piernas.

En fin, sé que no es bueno tener frustraciones, ni celos, ni malas vibraciones con otros artistas. Menos cuando te toca tan de cerca. Pero por eso mismo, escribo estas líneas y este blog. Para poder crecer como artista y para publicitarme (o intentarlo) a un público que a lo mejor me hace un poco más de caso. A lo mejor tampoco funciona, pero al menos que conste que lo intento.

Perdón por esta entrada tan frustrante. Pero creo que era necesario (para mí) escribir unas líneas y hacer un dibujo para desahogarme. Y para decir de alguna manera, que si a algunos de vosotros os pasa lo mismo o algo parecido, que sepáis que no sois los únicos que sufre este mal.

Espero que la entrada y el dibujo de mañana sea más alegre. ¡Hasta mañana!