Otro reto más.

Vuelvo para comentaros que me he apuntado a un reto más, otro art challenge. A pesar de que no estoy al día en el Reto 52. Pero me ha apetecido.

Quizá llevar dos retos a la vez es una locura, pero este me parece más llevadero. Mientras que el Reto 52 son más estudios (cosa que siempre viene muy bien), el que he descubierto hoy me parece más… atractivo y retador. Ambos son retos, sí. Pero el que he descubierto hoy casi por casualidad es más parecido al famoso inktober. Hay una lista de temas diarios y hay que hacer un dibujo diario. Aparte de variado, me parece desafiante porque “obliga” en cierta manera a dibujar algo con los temas propuestos. Y como este va de cosas de ensueño (o de sueños), tengo curiosidad por qué cosas disparatadas y surrealistas me pueden salir en cada dibujo. No sé, me parece un desafío a la imaginación.

Un desafío a la imaginación que necesito. Porque he estado unos días bastante bloqueada artísticamente hablando. Y me cabrea y deprime a partes iguales querer dibujar y pintar y no saber qué. Porque el consejo de Picasso, que la inspiración te pille dibujando, es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Sobre todo cuando la falta de autoestima te acompaña en el bloqueo. El combo bloqueo más falta de autoestima, junto con la sensación de que todo lo que haces es una birria y hay muchísima gente mejor que tú / no vas a ser bueno nunca, es una combinación fatal.

Pero a lo que iba, el reto Dream about… propuesto por el artista Daniel Spacek. A continuación os dejo la lista de tema, por si alguno que se pase por aquí se anima a hacerlo.

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Y con las palabras clave de “paraguas” y “máquina de coser”, se me ha ocurrido un pobre paraguas del revés en esos días de viento. Como te descuides, acaban los pobres hechos trizas, casi siempre inservibles. Pero el reto es de sueños, de cosas imposibles… así que me he imaginado un mundo donde los paraguas tienen vida propia (una especie de karakasakozou), que tras un paseo en un día de mucho viento, llega a casa casi destrozado. Pero los jirones que se le han hecho tienen arreglo, así que coge su máquina de coser y se pone a la tarea de hacerse un remiendo.

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El señor Waterstop haciéndose un remiendo tras un día ventoso. (Acuarela y rotulador)

 

 Y eso es todo por ahora. Ya mostraré el resto de mis retos, tanto este como el 53 y alguna cosilla más, que ya va tocando. Pero por si acaso no actualizara el blog, os recuerdo que podéis seguir cómo llevo el reto en mi cuenta de instagram.

Un cordial saludo.

Las cosas que se me ocurren de vez en cuando.

El otro día me ocurrió un suceso medianamente esperado. En realidad era inesperado, pero no del todo inesperado. No me explico, lo sé. La cosa es que el otro día haciendo el indio (como suelo hacer cuando estoy sola en mi cuarto y nadie me ve), le dije adiós a una uña del pie. Al final, al parecer, es un hasta luego pero de momento parece un adiós. La cosa es que llevo unos días coja. Nunca me imaginé que algo que tenía prácticamente muerto doliese tanto y que ese boquete que ha dejado interfiriera tanto en cosas tan habituales como andar. Lo de no poder ponerse un zapato cerrado era de esperar, pero me ha estado doliendo simplemente por estar ahí. ¿O debería decir: por no estar ahí?

La historia es que he estado un par de días coja y bastante dolorida, así que me he pasado gran parte del tiempo tirada en la cama. Porque puedo. Y para distraerme me ha dado por quitarme una espinita clavada: pasarme el juego de GBA The legend of Zelda: Minish cap. Además, ha sido en plan maratón. Y ya sólo me queda la mazmorra final. Pero voy a ir en plan a por todo. Pero esto no lo primordial del asunto. El asunto es que debo confesar que a veces se me ocurren ideas muy raras. Y jugando a este juego se me ocurrió una de ellas.

Para los que no conozcan el juego, el protagonista para solventar la situación ha de pedir ayuda a unas criaturas diminutas, los minish. Durante la aventura, él mismo ha de hacerse pequeñito, ya sea para visitar el mundo minish o para resolver algunos puzles y obstáculos. Cosa que me encanta, porque el mundo diminuto me fascina desde… desde que me enganché de pequeña a los Fraggle Rock o a Los diminutos. El mundo a ras de suelo siempre me ha llamado la atención. El cambio de perspectiva me parece fascinante. Lo que para nosotros puede ser pequeño, para otros puede ser enorme. De hecho, siempre he querido hacer una historia sobre seres diminutos, pero nunca me he animado del todo a hacerla.

Mi fascinación por el mundo “pequeño” no es el porqué del dibujo. Sino cómo mi mente asocia ideas y fusiona mundos como le da la gana. No he podido evitar ver a los minish y pensar en otros seres pequeñitos, como los Fraggle, los Diminutos, Arriety, Olimar y los Pikmin… Y se me ocurrió este extraño crossover. En el Minish cap existen unas piedras de la felicidad que están partidas en dos y tienes que ir buscando la pareja de la parte que tengas. Si consigues unir las dos mitades de una piedra, sucede algo bueno. Así que se me ocurrió dibujar a un minish intentando unir sus piedras a otros personajes diminutos de otros “universos”. En un primer momento iba a a pintar a más personajes, pero como son dos mitades, pensé que con dos personajes iba bien. Pensé en poner a otros personajes mirando, como Tom o Lucy Little (de Los Diminutos), pero decidí no recargar la escena. Así que al final puse a los dos seres del jardín, el minish del bosque y Arriety (Kari-gurashi no Arietti, 2010 -Studio Ghibli). Bueno, y un pikmin, porque soy una fanática de los pikmin, aunque no lo parezca.

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Mundo diminuto. (Acuarelas y estilógrafo 0.4) (Tamaño A5 aporx.)

El original está más bonito, porque el escaneado me ha salido muy claro y he tenido que subir el contraste. Pero bueno, tampoco está tan mal este chute de color que tiene.

Y perdonadme por la falta de ayer. Mi cabeza tiene una maldita instalación meteorológica incrustada y cada vez que llueve constantemente durante muchas horas me entra jaqueca. De hecho, sigue lloviendo, pero afortunadamente ya no me duele.

Ahora, a seguir dibujando, que no puedo perder el ritmo.