Las cosas que se me ocurren de vez en cuando.

El otro día me ocurrió un suceso medianamente esperado. En realidad era inesperado, pero no del todo inesperado. No me explico, lo sé. La cosa es que el otro día haciendo el indio (como suelo hacer cuando estoy sola en mi cuarto y nadie me ve), le dije adiós a una uña del pie. Al final, al parecer, es un hasta luego pero de momento parece un adiós. La cosa es que llevo unos días coja. Nunca me imaginé que algo que tenía prácticamente muerto doliese tanto y que ese boquete que ha dejado interfiriera tanto en cosas tan habituales como andar. Lo de no poder ponerse un zapato cerrado era de esperar, pero me ha estado doliendo simplemente por estar ahí. ¿O debería decir: por no estar ahí?

La historia es que he estado un par de días coja y bastante dolorida, así que me he pasado gran parte del tiempo tirada en la cama. Porque puedo. Y para distraerme me ha dado por quitarme una espinita clavada: pasarme el juego de GBA The legend of Zelda: Minish cap. Además, ha sido en plan maratón. Y ya sólo me queda la mazmorra final. Pero voy a ir en plan a por todo. Pero esto no lo primordial del asunto. El asunto es que debo confesar que a veces se me ocurren ideas muy raras. Y jugando a este juego se me ocurrió una de ellas.

Para los que no conozcan el juego, el protagonista para solventar la situación ha de pedir ayuda a unas criaturas diminutas, los minish. Durante la aventura, él mismo ha de hacerse pequeñito, ya sea para visitar el mundo minish o para resolver algunos puzles y obstáculos. Cosa que me encanta, porque el mundo diminuto me fascina desde… desde que me enganché de pequeña a los Fraggle Rock o a Los diminutos. El mundo a ras de suelo siempre me ha llamado la atención. El cambio de perspectiva me parece fascinante. Lo que para nosotros puede ser pequeño, para otros puede ser enorme. De hecho, siempre he querido hacer una historia sobre seres diminutos, pero nunca me he animado del todo a hacerla.

Mi fascinación por el mundo “pequeño” no es el porqué del dibujo. Sino cómo mi mente asocia ideas y fusiona mundos como le da la gana. No he podido evitar ver a los minish y pensar en otros seres pequeñitos, como los Fraggle, los Diminutos, Arriety, Olimar y los Pikmin… Y se me ocurrió este extraño crossover. En el Minish cap existen unas piedras de la felicidad que están partidas en dos y tienes que ir buscando la pareja de la parte que tengas. Si consigues unir las dos mitades de una piedra, sucede algo bueno. Así que se me ocurrió dibujar a un minish intentando unir sus piedras a otros personajes diminutos de otros “universos”. En un primer momento iba a a pintar a más personajes, pero como son dos mitades, pensé que con dos personajes iba bien. Pensé en poner a otros personajes mirando, como Tom o Lucy Little (de Los Diminutos), pero decidí no recargar la escena. Así que al final puse a los dos seres del jardín, el minish del bosque y Arriety (Kari-gurashi no Arietti, 2010 -Studio Ghibli). Bueno, y un pikmin, porque soy una fanática de los pikmin, aunque no lo parezca.

mundo-diminuto

Mundo diminuto. (Acuarelas y estilógrafo 0.4) (Tamaño A5 aporx.)

El original está más bonito, porque el escaneado me ha salido muy claro y he tenido que subir el contraste. Pero bueno, tampoco está tan mal este chute de color que tiene.

Y perdonadme por la falta de ayer. Mi cabeza tiene una maldita instalación meteorológica incrustada y cada vez que llueve constantemente durante muchas horas me entra jaqueca. De hecho, sigue lloviendo, pero afortunadamente ya no me duele.

Ahora, a seguir dibujando, que no puedo perder el ritmo.

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La triste realidad de mi vida.

Un poco más y fallo el segundo día. ¡Qué bien empiezo! Pero he tenido problemas técnicos. El explorador se me cierra solo a saber por qué, cada dos por tres. Esta es la tercera vez que abro wordpress a intentar escribir estas líneas. Para colmo, no tenía pensado subir el dibujo que adjunto con estas líneas, sino otro. Pero he tenido la necesidad de hacer este, aunque sea deprisa y corriendo. Porque es una realidad de mi vida. Una realidad con la que tengo que convivir y la que tengo que superar o poner remedio de algún modo.

Resulta que me ha tocado vivir en un ambiente en el que ser artista está pseudo-prohibido. ¡Pero sólo si te quieres dedicar a ello profesionalmente! Si tienes más de la mitad de la vida resuelta y te dedicas al arte como hobby, bienvenido seas. Pero si no, pierdes el tiempo o deberías dedicar tu esfuerzo en hacer algo más productivo.

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Yo solo pinto garabatos en una esquina. (Digital)

La historia es que hay un miembro de mi familia que pinta. Pero ella reúne las condiciones anteriormente citadas, así que sin problemas. Y ella se promociona a nivel familiar/amigos un montón. Toda la casa está llenándose de sus cuadros, poco a poco, como una plaga silenciosa. Y cada que hay visita, hay un tour al más estilo museo. Ese es el ambiente. Cada vez que a mí se me ocurre decir que yo también pinto, misteriosamente siempre hay un silencio incómodo (de esos en los que pasan las plantas rodadoras típicas del desierto) y nadie me da credibilidad. Y cuando se me ocurre enseñar muestras, todo se reduce a “Ah… Tú también pintas…” o “Mira, otra con habilidad”. Pero la realidad es que se queda ahí y las concentraciones siguen centradas en la misma persona. Yo, soy un ser en la sombra y de la sombra no salgo. No porque no quiera salir, sino porque la sombra parece ser tan parte de mí como mis brazos o mis piernas.

En fin, sé que no es bueno tener frustraciones, ni celos, ni malas vibraciones con otros artistas. Menos cuando te toca tan de cerca. Pero por eso mismo, escribo estas líneas y este blog. Para poder crecer como artista y para publicitarme (o intentarlo) a un público que a lo mejor me hace un poco más de caso. A lo mejor tampoco funciona, pero al menos que conste que lo intento.

Perdón por esta entrada tan frustrante. Pero creo que era necesario (para mí) escribir unas líneas y hacer un dibujo para desahogarme. Y para decir de alguna manera, que si a algunos de vosotros os pasa lo mismo o algo parecido, que sepáis que no sois los únicos que sufre este mal.

Espero que la entrada y el dibujo de mañana sea más alegre. ¡Hasta mañana!

Una nueva etapa.

Año nuevo, vida nueva. Nuevos propósitos, nuevas metas. Y blog nuevo también.

Así que, bienvenidos a este nuevo blog. Un blog donde pienso colgar todas mis creaciones artísticas. O la inmensa mayoría, aunque sea una birria, un boceto o no esté a la altura de las circunstancias. Como mínimo, que sea visible y que no den ganas de arrancarse los ojos con un simple vistazo. Pero todo lo demás, sí. Porque el objetivo que me he propuesto para este blog es dibujar, pintar y modelar. Mostrarme como artista, o intento de ello, que es mi objetivo, mi meta. Así que me comprometo a subir una entrada diaria con algún dibujo, pintura o cosa que haya hecho. Como mínimo me he impuesto 5 entradas a la semana, por si alguna vez ocurre algún imprevisto. En esos casos, publicaré aunque sea un dibujo que no sea nuevo. Pero intentaré que eso no ocurra. Y de ser así, que sea justificado, no a causa de mi habitual pereza. Porque uno de mis objetivos de este año es asesinar (sí, habéis leído bien) a mis pereza y miedo habituales. Mi pereza a actuar y a ese miedo a mostrar lo poco que hago. Se acabaron el «Luego lo hago» y el «Qué dirán». El momento de hacerlo es AHORA y que digan y piensen lo que quieran. ¡Críticas, venid a mí! En vez de encerrarme en mi cueva y comerme mi dolor, frustración y rabia, voy a plasmarlo en un maldito lienzo (o papel, o lo que encuentre a mano). Porque pienso canalizar todos esos sentimientos en arte. Si me decís que dibujo mal las manos, dibujaré manos hasta que se me caigan las mías propias. Este es el espíritu que tengo y quiero conservar. Y este blog, aparte de una ventana al mundo, quiero que sea un auto-recordatorio de ese espíritu.

Soy consciente que el camino de artista es arduo, pero no imposible. Si no lo intento, sí que va a ser imposible. Por tanto, a partir de ahora, lo voy a intentar con todas mis ganas. Porque es lo que me gusta y lo que quiero. Sé que me queda muchísimo por aprender. Pero como buena autodidacta que soy, voy a aprender de mis errores. Errores que espero que vayan cada vez a menos.

Para ir terminando, como antes he mencionado, un dibujo diario.

A new journey. (Ilustración digital)

A new journey. (Ilustración digital)

Casi todos los dibujos que hago los hago por algún motivo. No suelo dibujar cosas porque sí. Algunas veces, pero prácticamente todo tiene su intríngulis. Cosas tan insignificantes como algunos detalles están ahí por algo. Esta ilustración no es una excepción. Soy yo (o una de las formas en las que me dibujo), con mi apariencia habitual en invierno, con mis gafas de sol y mi mochila, caminando por mi “universo interior”, como a mí me gusta llamarlo. Universo interior con detallitos de cosas que me gustan o inspiran. O simplemente porque no concibo ciertas cosas sin otras tantas. He dibujado una escena espacial personal y no he podido evitar meter los destellos del Mario Galaxy, una especie de senda arco iris del Mario Kart, un planeta del Mass Effect (Thessia o un intento de), porque soy así de friki y un planetita iridiscente porque me encanta la idea (Vale, esto es un ejemplo de cosas que hago porque sí).

Y esto último creo que va a ser la tónica de todas mis entradas. Un dibujo y una historia que acompañe, o el porqué he hecho tal dibujo/cuadro/figura.

Ya no os doy más la vara. Gracias por leerme y hasta mañana.